La confirmación de que el inicio de la temporada 2026 de la Primera Nacional se postergará una semana modificó la planificación de San Martín y también el pulso cotidiano en La Ciudadela. En ese nuevo escenario, la mañana sabatina ofreció una postal poco habitual en la esquina de Bolívar y Matienzo. Más de una decena de periodistas aguardaban frente al portón para ingresar al estadio, donde el equipo de Andrés Yllana se encontraba entrenando. Pasadas las 9.30, llegó la orden y la sala de prensa se convirtió en una improvisada sala de espera.
En sintonía con el ritmo de la pretemporada que atraviesa el "Santo", todo transcurrió con cierta lentitud. Los jugadores, entre relajados y cansados, fueron saliendo de a poco. Una vez anunciado que el DT no haría declaraciones, los futbolistas pasaron a ser el principal foco de atención para la prensa cada vez que alguno asomaba hacia el playón.
Ante la noticia de que el debut de San Martín deberá esperar una semana más de lo previsto, el plantel reaccionó con una sensación cercana al alivio. Lejos de generar fastidio, la novedad fue tomada como un respiro necesario. En un mercado de pases con mucho movimiento —13 refuerzos hasta el momento—, el tiempo de trabajo se convirtió en el recurso más valioso para el grupo que irá en busca del gran sueño.
Pulir la idea de juego
Aunque ya estaban mentalizados para debutar el 7 de febrero, para los jugadores que recién comienzan a adaptarse al sistema del técnico este retraso en el cronograma representa una ventaja.
“Había mucha ilusión por debutar, más que nada porque todos en la calle te paran y te hablan del ascenso. Además, supe que la gente está organizando un recibimiento”, manifestó Nahuel Gallardo. “De todas formas, esto viene bien para seguir agarrando la idea que quiere Andrés (Yllana), tomar ritmo y llegar con todo a la primera fecha”, agregó.
En la misma sintonía, Santiago Briñone reforzó la idea de que, aunque el deseo de jugar lo antes posible estaba presente, el cambio de fecha trae beneficios futbolísticos. “Ya estábamos ansiosos, pero somos muchos chicos nuevos y siete días más nos van a dar un poco de tranquilidad a la hora de tener la pelota y de jugar”, explicó.
Puesta a punto física y grupal
No todo pasa por lo táctico: el aspecto físico también juega su partido. Elías López destacó que el grupo puede capitalizar estos días para intensificar las cargas. “Nos sirve para prepararnos mejor. Una semanita más de pretemporada y de laburo fuerte no nos viene mal”, consideró.
La intensidad del trabajo físico dio paso a la camaradería. Mientras algunos, como Lucas Diarte, compartían mates con integrantes del cuerpo técnico y otros se sacaban fotos con pequeños hinchas que ingresaron al estadio, desde una camioneta comenzaban a bajar los tablones, los platos y los vasos para el asado.
Justamente, la cohesión del vestuario es otro de los aspectos que se ve fortalecido. Víctor Salazar, una de las incorporaciones más esperadas por el hincha, admitió que es de los que no ve la hora de jugar en La Ciudadela, pero entiende que este nuevo margen permitirá que el grupo llegue de la mejor manera al debut. “Es un orgullo estar acá. Me tengo que preparar porque controlar la ansiedad es difícil. Ya estaba pensando en debutar el 7; con la psicóloga Solarena Assan estamos manejando un poco esa ansiedad”, confesó, valorando el tiempo adicional para la integración del equipo. “Al cambio lo veo bien para que nos vayamos conociendo mejor entre todos”, afirmó el defensor, mientras la parrilla comenzaba a tomar forma.
Por su parte, Luciano “Pupi” Ferreyra, es uno de los que ya empezó a generar una buena sintonía con el lateral derecho. “Él está siempre a disposición para mí y ya me está inculcando lo que es San Martín”, valoró el ex Central Norte de Salta.
En lo deportivo, su enfoque no cambia: el objetivo es aprovechar cada minuto para estar a la altura de la exigencia que demanda el club desde la primera fecha. “La presión que hay acá no me molesta; al contrario, es algo que me motiva”, sentenció Ferreyra.
Sin definiciones públicas de Yllana, el mensaje quedó en manos del resto de los protagonistas y del propio ambiente: tranquilidad. La postergación del inicio del torneo le quitó urgencia al reloj, pero no intensidad al trabajo. Con los tablones ya dispuestos para el asado y el humo comenzando a elevarse, el “Santo” cerró una jornada donde quedó claro que esos siete días extra no serán para descansar, sino para aceitar los engranajes de una estructura que pretende ser sólida desde el primer minuto. El sueño del ascenso tiene ahora una semana más de preparación y, por lo visto, en Bolívar y Pellegrini nadie piensa desaprovechar ni un solo segundo.